Claves para aumentar la liquidez de la empresa

Claves para aumentar la liquidez de la empresa

Empresas y autónomos han estado sometidos a un gran estrés este año, y lo siguen estando. Algunos negocios han recurrido a herramientas como los ERTE, los créditos ICO o algunas de las ayudas puestas en marcha; otros muchos no han cumplido con los requisitos para acogerse a ellas. Unos y otros, salvo excepciones, han atravesado y atraviesan dificultades, y la falta de liquidez es en estos tiempos el principal obstáculo con que se pueden encontrar.

La incapacidad para hacer frente a las necesidades a corto plazo es en este contexto el peligro que hay que evitar. Y como la incertidumbre es alta y todavía desconocemos cuándo y cómo llegará la recuperación, es necesario disponer de un plan de actuación con el que adelantarse a los posibles escenarios e ir adaptándolo según evolucionen la economía y el negocio.

A la hora de elaborar una hoja de ruta que nos pueda dar opciones a evitar la falta de liquidez debemos analizar la estructura de ingresos y gastos, y prever las necesidades de caja que vamos a afrontar con el mayor detalle posible. Si es necesario, semanalmente o incluso diariamente, para un plazo de al menos seis meses.

Cuando dispongamos de esta información podremos actuar para adelantarnos a cualquier caída de pedidos o de stock, o a los pagos imprevistos que puedan aparecer.

Un ejercicio a realizar es plantearnos al menos dos escenarios de recuperación, uno en “U” (en el que prevemos que tras la recuperación los indicadores llegarán a los niveles en que estaban antes de la crisis) y otro en “L” (una recuperación lenta y que puede tardar tiempo en llegar); a partir de ellos prever cuál puede ser la dinámica futura de los ingresos y los gastos.

A partir de aquí podemos planificar un plan de acción con medidas para lograr liquidez básicas que podemos aplicar aun en el mejor de los escenarios posibles:

  • Analizar las líneas de liquidez de que disponemos. Hay que entender la capacidad de financiación actual y qué usos se le va a dar.
  • Analizar si necesitamos, y si es recomendable, recurrir a financiación adicional. En este sentido, hay que prever qué capacidad de repago tendrá el negocio, y no sobreendeudarse si no se va a poder pagar más adelante. Además de la alternativa de los créditos, se pueden valorar otras opciones, como las ampliaciones de capital, la entrada de nuevos socios o la búsqueda de alianzas estratégicas.
  • Optimizar la estructura de pagos y costes. Revisar estructuras de gastos: cuáles se pueden suprimir, cuáles se pueden dilatar, qué inversiones se deben dejar para más adelante, si existen servicios que se pueden internalizar…
  • Proteger la entrada de ingresos. No podemos influir en la situación económica actual, pero sí podemos actualizar los sistemas de cobro para hacerlos más acordes a las necesidades actuales de los clientes, optimizarlos y emplear estrategias para el pronto pago de los clientes.
  • Optimizar la mano de obra. Sin reducir la mano de obra, podemos optimizar procesos para aumentar la productividad. Y, en caso necesario, optar por una reducción de turnos o, en caso de que podamos acogernos a alguna de las modalidades disponibles, recurrir a un ERTE.
  • Redimensionar el inventario: ajustarlo al nuevo perfil de demanda y a las necesidades actuales de los clientes, tanto en características como en cantidad, de modo que aumentemos la caja disponible.
  • Proteger las ventas y los clientes clave. Cuidar a los clientes ya existentes y la competitividad del producto en el mercado, así como plantearnos abrir nuevos canales de atención, venta y comercialización.
  • Proteger el suministro y los proveedores clave. La pérdida de proveedores y las consecuentes roturas de stock tienen un impacto directo en la caja, por lo que son una pata fundamental que no puede fallar. Renegociar los contratos con proveedores y terceros y ampliar los canales de distribución de suministros son dos de las acciones que nos podemos plantear.

Si la evolución del escenario sigue siendo desfavorable, se pueden tener en cuenta medidas adicionalescomo la refinanciación a largo plazo, la reducción de la capacidad y las instalaciones, un análisis en profundidad de ventas y clientes, la búsqueda de nuevos canales de venta y de financiación alternativa.

En cualquier caso, no hay que perder de vista que la recuperación llegará y que, si se actúa a tiempo y con determinación, aquellos negocios que mejoren la planificación de su caja saldrán reforzados.

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