Contratar a una persona nueva siempre implica cierta incertidumbre. ¿Encajará en el equipo? ¿Responderá a las exigencias del puesto? Para resolver estas dudas existe el periodo de prueba, una herramienta legal que permite a empresa y trabajador comprobar si la relación laboral funciona antes de consolidarla. Pero, ¿qué ocurre si el resultado no es el esperado? Le explicamos cómo gestionarlo correctamente.
¿Qué es el periodo de prueba y cuánto dura?
El periodo de prueba es el tiempo inicial de la relación laboral durante el cual ambas partes pueden evaluar si continúan o no. El trabajador mantiene los mismos derechos que el resto de la plantilla, y cualquiera de las dos partes puede extinguir el contrato sin necesidad de justificar el motivo.
Eso sí, debe estar pactado por escrito en el contrato; si no figura, no se puede aplicar. Su duración depende del convenio colectivo aplicable o, en su defecto, del Estatuto de los Trabajadores: hasta seis meses para técnicos titulados y, generalmente, menos para el resto de categorías.
Cómo actuar si el trabajador no supera el periodo de prueba
No superar el periodo de prueba no es un despido, por lo que no genera derecho a indemnización. Aun así, conviene comunicarlo por escrito, indicando la fecha de efectos, y abonar el finiquito correspondiente (salario, parte proporcional de pagas extra y vacaciones no disfrutadas).
Límites legales que debe conocer
No todo vale: si la extinción esconde discriminación, si el trabajador ya había ocupado el mismo puesto antes en la empresa, o si el periodo de prueba supera lo permitido por convenio, la decisión podría considerarse improcedente o nula. Documentar el proceso de evaluación le ayudará a evitar reclamaciones.
En Tefico llevamos desde 1979 acompañando a empresas, pymes y autónomos en la gestión de sus recursos humanos.
Si tiene dudas sobre cómo aplicar correctamente un periodo de prueba o cómo actuar ante una extinción, contacte con nuestro equipo de asesoría laboral y evite riesgos innecesarios.
