El acoso laboral o sexual es una de las situaciones más delicadas que pueden producirse en el entorno de trabajo. Además de las graves consecuencias personales que puede tener para las víctimas, supone un riesgo importante para la empresa, tanto en el plano legal como en el reputacional.
Contar con un protocolo de prevención y actuación frente al acoso es una obligación legal para todas las empresas, independientemente de su tamaño. Pero más allá del cumplimiento normativo, disponer de un procedimiento claro y eficaz transmite el compromiso de la organización con un entorno laboral seguro, igualitario y respetuoso.
A continuación, explicamos cómo implantar un protocolo de acoso laboral o sexual en la empresa, paso a paso.
Qué es un protocolo de acoso
Un protocolo de acoso laboral o sexual es un conjunto de medidas internas destinadas a prevenir, detectar y actuar ante posibles casos de acoso. Incluye tanto el acoso sexual (conductas de naturaleza sexual no deseadas) como el acoso por razón de sexo (trato desfavorable por motivos de género) y el acoso laboral o mobbing (hostigamiento psicológico continuado hacia un trabajador). Su finalidad es doble: prevenir comportamientos inadecuados y establecer un procedimiento rápido y seguro para actuar si se produce una denuncia.
Por qué el protocolo de acoso es obligatorio
Desde la entrada en vigor del Real Decreto 901/2020 y el Real Decreto 902/2020, todas las empresas deben contar con un protocolo frente al acoso sexual y por razón de sexo. Además, la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres obliga a las organizaciones a promover condiciones que eviten el acoso y a arbitrar procedimientos para tramitar denuncias.
Incluso las pymes y autónomos con personal contratado deben disponer de este protocolo, aunque puede adaptarse a su tamaño y estructura. En empresas con planes de igualdad (más de 50 empleados), el protocolo debe integrarse en dicho plan.
Pasos para implantar el protocolo de acoso
- Compromiso de la dirección. El proceso debe partir del compromiso de la dirección. La gerencia ha de manifestar una política de tolerancia cero al acoso, expresada en una declaración pública o interna que respalde todas las actuaciones posteriores.
- Diagnóstico interno. Antes de elaborar el protocolo, conviene analizar la realidad de la empresa: clima laboral, jerarquías, comunicación interna y posibles áreas de riesgo. Este diagnóstico puede realizarse con encuestas o entrevistas internas.
- Elaboración del documento. El protocolo debe detallar con claridad qué comportamientos se consideran acoso, a quién se aplica (a toda la plantilla), los principios del procedimiento (confidencialidad, respeto, imparcialidad), cómo se puede denunciar una situación y qué medidas cautelares y sanciones se prevén. Debe ser un documento claro, accesible y adaptado a la dimensión de la empresa.
- Designar responsables. En las pymes, suele bastar con nombrar una persona de referencia para recibir denuncias. En empresas mayores, puede crearse una comisión instructora formada por personal con formación en igualdad o apoyo externo especializado.
- Aprobación y comunicación. Una vez aprobado, el protocolo debe comunicarse a toda la plantilla. Es importante informar sobre su existencia, explicar cómo funciona y dónde puede consultarse. Puede hacerse mediante reuniones, correo interno o carteles informativos.
- Formación y sensibilización. El protocolo solo es eficaz si los trabajadores lo conocen. Por eso, la empresa debe ofrecer formación y sensibilización periódica sobre qué es el acoso, cómo detectarlo y qué hacer ante un caso. Esto refuerza la prevención y demuestra compromiso real.
- Seguimiento y revisión. El protocolo debe revisarse al menos cada dos años o cuando haya cambios en la normativa o en la estructura de la empresa. También es útil realizar informes de seguimiento sobre su aplicación y posibles mejoras.
Para pymes y autónomos, apoyarse en una asesoría laboral o jurídica especializada puede facilitar la implantación del protocolo de acoso y asegurar que el procedimiento sea eficaz y cumpla con todas las exigencias legales.
